Después de la primera semana en China puedo empezar a sacar las primeras conclusiones. Los primeros días han sido muy buenos, aunque el jet lag apretaba y las horas de sueño se acumulaban, los compañeros españoles han facilitado mi adaptación a la Escuela de una manera rápida y sencilla. Destaco por encima de todo la insufrible y constante humedad, las gafas son inútiles. Pese a todo, te acabas acostumbrando, no hay más remedio. La primera mañana sirvió para visitar la inmensidad de estas instalaciones que apenas tardaron ocho meses en construirse, los campos de fútbol abundan, cincuenta he llegado a contar. La escuela en los momentos libres te permite hacer multitud de cosas, casi todas ellas relacionadas con el deporte, por opciones no será. En cuanto al nivel del fútbol estoy muy sorprendido, el trabajo que se lleva realizando aquí los últimos años es muy bueno. En lo que me compete, el grupo de porteros de élite que me corresponde, generación 2005...